El presidente interino de Perú descarta indulto a Pedro Castillo
Un comunicado oficial de la presidencia peruana dejó en claro que no se contempla “el otorgamiento de gracia alguna” a personas condenadas, tras el pedido del expresidente Pedro Castillo de ser indultado.
José María Balcázar, recién electo presidente interino del Perú, anunció el sábado que no tiene planes de indultar a Castillo, quien permanece detenido desde el 7 de diciembre de 2022. Balcázar asumió el cargo por consenso del Congreso y, ante su asunción, Castillo envió una carta a los medios diciendo que se siente como una víctima de “persecución política”. En su mensaje, mencionó que solicitar su indulto no solo sería justo, sino también un acto que podría restaurar la confianza en la política.
El resumen de la situación es claro: “En la agenda de la presidencia no hay indultos pendientes para personas procesadas o condenadas”, se enfatizó en el comunicado. Parece que Balcázar se enfoca en garantizar la seguridad nacional y organizar elecciones limpias y transparentes.
Hablemos un poco sobre Balcázar. Con 83 años y parte del partido Perú Libre, está asumiendo la presidencia en un contexto marcado por la inestabilidad. Su rol es provisional, a la espera de las elecciones generales del 12 de abril y una posible segunda vuelta en junio. Vale la pena mencionar que Balcázar fue uno de los legisladores que apoyó la destitución del presidente interino anterior, José Jerí, tras un escándalo relacionado con reuniones no reveladas con un empresario chino.
Originario de Nanchoc, en Cajamarca, Balcázar es doctor en Derecho y Ciencias Políticas. Ha tenido una carrera interesante como profesor universitario y juez, alcanzando incluso un cargo provisional en la Corte Suprema de Perú. En 2021, fue elegido al Congreso, donde tuvo un papel activo en la selección de magistrados del Tribunal Constitucional. Sin embargo, su trayectoria no ha estado exenta de críticas; en un debate sobre la prohibición del matrimonio infantil, hizo comentarios que generaron controversia.
En resumen, la política peruana sigue su curso en momentos de gran agitación, y Balcázar tiene el reto de conectar con una población que busca respuestas claras y soluciones.